La Muerte y su Sombra
Está en todos los nombres
y en los lugares que se derrochan
Nunca camina de buena gana Es voluble
Jamás aprendió otro idioma
que el de los cadáveres y la soledad
Cuando existe luna se embaraza
Con sol su rostro se colma de acné
Su presencia sin ojos llena la hoja en blanco
Su voz se desborda y me acecha
Su andar es un paso más en la eternidad
Guía las luces de los espejos
—la trama de un ser perpetuo—
En realidad ella desea poco
Busca su sombra
en los cuerpos que deshace
A una difunta
DESPIERTA
Conserva tus lágrimas
Cuídalas bajo tus parpados de mármol
para no dejar deshabitadas tus hondas soledades
para no dejar vacía a la fosa que te hunde
y saber que me recuerdas aunque estemos lejos
El sueño jamás puede tardar demasiado
Derrumbe
Una cajita canta
en mi corazón
y atado
escucho las risas
en algún otro sitio
de este templo
de hombres sin fama
A la tarde le queda bien
el disfraz de luto
El fantasma
Tejí mis ojos a la mañana para no sentir mayor miedo y quitarme por fin las sábanas de esta condena Las cosas me traspasan y vago de una época a otra sin lograr la aparición de lo que no está ahí No conquisto despertar de mi fantasma y lucirme táctil a mi mujer que deshoja y deshoja la margarita en la misma habitación donde el sol también espera mi regreso.
El otro fui yo
Muero de cadáver
todos los días de mi vida
y aunque me niego a este trazo
una soga tira de mi aliento
Eché a remojar mi dolor para alegrarme
Al viento leí el libro que ya no recuerdo
Los bolsillos de mi memoria están solos
¿Dónde estás?
HA MUERTO dicen las voces
Entonces dónde puedo encontrarlo
Vino a visitarme el día
Me trajo un ramo de recuerdos
y un revólver
La Muerte le acaricia como a un gato
¿Dónde estabas? Le pregunté
HA MUERTO dicen muchas voces
Abrí el revólver
como quien abre un regalo
Me envolvió su moño púrpura
y colgó a mi cuello la soga
“Ha muerto de cadáver"
Getsemaní
Después de confesarme camine al jardín
Tiene las manos iluminadas por la sangre
Sus ojos son barcos hundidos en alta mar
El tiempo arde sobre el campo de sus labios
Tienes un vuelo inmortal le dije
Ningún ángel ha batido sus alas tanto como Tu
Cuando caíste entre los muertos al tercer día
saltaste como delfín hasta abrazar el Paraíso
Nadie ha levitado durante tanto tiempo
Mis plegarias alcanzan la cruz de su muerte
ÉL baña mi cuerpo con el agua del Bautista
mientras mi visión se disuelve como pez
Bienvenida
Dios a la creación como el lenguaje al hombre.
El lenguaje ha hecho trascender al ser humano; por ello se han perpetrado siglos de historia, tradición y conocimiento. De la misma manera que la constante duda sigue el mundo, la constante búsqueda guía las acciones. La evocación por nuestro origen y destino es la forma menos elemental de vivir, pero la más heróica.
La palabra desvela, también oculta. La palabra es verdad y mentira. Crea y destruye. En el sentido creativo la considero como el rito religioso que bautiza las cosas y sus sombras, es una suerte de mundo independiente y autónomo a la realidad que nos permite conocerla, aunque se sirve de ella; en el caso segundo está la poesía, la cual destruye aquello que el lenguaje ya había descubierto y nombrado, o al menos descrito, a saber, el mundo inmediato de la realidad.
Mi mundo poético no es el de las cosas y los sentidos, sino lo que el lenguaje deconstruye con el decir.
El lenguaje ha hecho trascender al ser humano; por ello se han perpetrado siglos de historia, tradición y conocimiento. De la misma manera que la constante duda sigue el mundo, la constante búsqueda guía las acciones. La evocación por nuestro origen y destino es la forma menos elemental de vivir, pero la más heróica.
La palabra desvela, también oculta. La palabra es verdad y mentira. Crea y destruye. En el sentido creativo la considero como el rito religioso que bautiza las cosas y sus sombras, es una suerte de mundo independiente y autónomo a la realidad que nos permite conocerla, aunque se sirve de ella; en el caso segundo está la poesía, la cual destruye aquello que el lenguaje ya había descubierto y nombrado, o al menos descrito, a saber, el mundo inmediato de la realidad.
Mi mundo poético no es el de las cosas y los sentidos, sino lo que el lenguaje deconstruye con el decir.